Durante la primera unidad trabajada en
clase se desarrollaron varios temas como la escuela, el poder, los mitos, el
saber y hegemonía. Temas que en primera instancia parecían no tener mucho en
común pero que al analizarlos en profundidad denotan estar sumamente
relacionados entre sí. Es por ello que analizamos cada concepto en conjunto
derivando en el siguiente análisis.
Para darle un comienzo al análisis
nombrado anteriormente es necesario hablar sobre el concepto de escuela, ya que
es el lugar donde desarrollaremos nuestro trabajo como docentes. La escuela es
el aparato ideológico del estado, así lo llamaba Althusser, refiriéndose a la
misma como el lugar donde se reproduce tanto los conocimientos como la cultura
y la ideología del poder a cargo. Así también, es reproductora de las
desigualdades sociales. Es por esto que hay que "...considerar a la
escuela de una forma relacional, de verla en conexión, fundamentalmente, con
las relaciones de dominación y explotación de la sociedad en el sentido
amplio." (Apple, Capitulo 1, pág. 25)
Al hablar de dominación de la sociedad nos
remitimos al concepto de hegemonía del cual hablaba Gramsci, quien proponía que
las normas culturales vigentes de la una sociedad son impuestas por la clase
dominante. Apple lo define como “…una serie de significados y valores, que en
la medida en que son experimentados como prácticas, aparecen como recíprocamente
confirmantes.” (Apple, Capitulo 1, pág. 16) Esta hegemonía nos quita la
posibilidad de pensar por fuera de estas prácticas, nos satura la consciencia
sin siquiera darnos cuenta de que hay otra manera posible.
Los mitos son los elementos elegidos por
la clase dominante para quitarle el sentido a los signos y darle un nuevo
significado que hace que favorezca su gobierno. Los mismos son un robo del
lenguaje, no niegan las cosas, sino que hablan de ella. “Un mito puede
convertirse en generador de otros mitos y, también, en fundamento de
formulaciones teóricas que pretendan dar cuenta de fenómenos sociales
particulares o explicar, sin más, el curso mismo de la historia” (Tamarit,
Capitulo 2, pág. 24) El mito de “saber es poder” es un claro ejemplo de que
este es utilizado por la burguesía para justificar la desigualdad.
Al hablar de desigualdad, tenemos que
hacer hincapié en la pobreza y su concepción de acuerdo a la perspectiva en la
que se pare cada uno. En el último texto trabajado la autora Redondo nos muestra
tres perspectivas: la liberal, donde hay una defensa irrestricta de la
propiedad privada; la keynesiana, donde está presente el popularismo y el
estado de bienestar y por último, el marxismo, donde nos muestra que mientras
haya capitalismo va a haber desempleo. De aquí, surgen las definiciones de
pobres, marginales y excluidos.
Es por ello que los docentes tenemos un
papel fundamental en la educación, no solo al momento de la enseñanza del
currículum sino también hay que desnaturalizar los hechos sociales que el
discurso hegemónico marca como aislados y posicionarse desde la perspectiva
relacional. A su vez, estamos en la lucha por los significados, es importante
resignificar los signos empobrecidos que fueron mitificados y le quitaron el
valor correcto. Por esta razón se dice que la educación es un acto político,
porque como educadores estamos formando las nuevas generaciones que componen la
sociedad y es nuestro deber quitarle las vendas de los ojos y enseñarles a
mirar la realidad desde una mirada crítica, para así lograr que la escuela no
sea reproductora de desigualdades sino un lugar donde puedan progresar.
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