martes, 5 de junio de 2018

Fin de unidad 1


Durante la primera unidad trabajada en clase se desarrollaron varios temas como la escuela, el poder, los mitos, el saber y hegemonía. Temas que en primera instancia parecían no tener mucho en común pero que al analizarlos en profundidad denotan estar sumamente relacionados entre sí. Es por ello que analizamos cada concepto en conjunto derivando en el siguiente análisis.
Para darle un comienzo al análisis nombrado anteriormente es necesario hablar sobre el concepto de escuela, ya que es el lugar donde desarrollaremos nuestro trabajo como docentes. La escuela es el aparato ideológico del estado, así lo llamaba Althusser, refiriéndose a la misma como el lugar donde se reproduce tanto los conocimientos como la cultura y la ideología del poder a cargo. Así también, es reproductora de las desigualdades sociales. Es por esto que hay que "...considerar a la escuela de una forma relacional, de verla en conexión, fundamentalmente, con las relaciones de dominación y explotación de la sociedad en el sentido amplio." (Apple, Capitulo 1, pág. 25)
Al hablar de dominación de la sociedad nos remitimos al concepto de hegemonía del cual hablaba Gramsci, quien proponía que las normas culturales vigentes de la una sociedad son impuestas por la clase dominante. Apple lo define como “…una serie de significados y valores, que en la medida en que son experimentados como prácticas, aparecen como recíprocamente confirmantes.” (Apple, Capitulo 1, pág. 16) Esta hegemonía nos quita la posibilidad de pensar por fuera de estas prácticas, nos satura la consciencia sin siquiera darnos cuenta de que hay otra manera posible.
Los mitos son los elementos elegidos por la clase dominante para quitarle el sentido a los signos y darle un nuevo significado que hace que favorezca su gobierno. Los mismos son un robo del lenguaje, no niegan las cosas, sino que hablan de ella. “Un mito puede convertirse en generador de otros mitos y, también, en fundamento de formulaciones teóricas que pretendan dar cuenta de fenómenos sociales particulares o explicar, sin más, el curso mismo de la historia” (Tamarit, Capitulo 2, pág. 24) El mito de “saber es poder” es un claro ejemplo de que este es utilizado por la burguesía para justificar la desigualdad.
Al hablar de desigualdad, tenemos que hacer hincapié en la pobreza y su concepción de acuerdo a la perspectiva en la que se pare cada uno. En el último texto trabajado la autora Redondo nos muestra tres perspectivas: la liberal, donde hay una defensa irrestricta de la propiedad privada; la keynesiana, donde está presente el popularismo y el estado de bienestar y por último, el marxismo, donde nos muestra que mientras haya capitalismo va a haber desempleo. De aquí, surgen las definiciones de pobres, marginales y excluidos.
Es por ello que los docentes tenemos un papel fundamental en la educación, no solo al momento de la enseñanza del currículum sino también hay que desnaturalizar los hechos sociales que el discurso hegemónico marca como aislados y posicionarse desde la perspectiva relacional. A su vez, estamos en la lucha por los significados, es importante resignificar los signos empobrecidos que fueron mitificados y le quitaron el valor correcto. Por esta razón se dice que la educación es un acto político, porque como educadores estamos formando las nuevas generaciones que componen la sociedad y es nuestro deber quitarle las vendas de los ojos y enseñarles a mirar la realidad desde una mirada crítica, para así lograr que la escuela no sea reproductora de desigualdades sino un lugar donde puedan progresar.  


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